LO QUE APARECE DE REPENTE, DE LA MISMA FORMA DESAPARECE. DEJA ATRÁS UNA RISTRA DE OBJETOS QUE SURGEN ANTE MIS OJOS COMO EPICENTROS ANECDÓTICOS, MATERIA CARGADA DE ENERGÍA, DE TIEMPO, DE POLVO.

TODO OBJETO ES EL VESTIGIO DE UN RITUAL.

ES ASÍ COMO DEJAN DE SER OBJETOS: EL PEINE YA NO ES PEINE; EL PIANO, PIANO; EL VESTIDO, VESTIDO; LAS FLORES, FLORES. AHORA LEVITANTES, SE LES DETIENE EL TIEMPO.

SE LES NOMBRA CON ÍMPETU MÁS SOLEMNE
.
FRECUENCIAS TÓNICAS LES VISTEN.
HAN DEJADO DE SER OBJETOS.


Ób / jé / tós 

MAGNETOS DE SIGNIFICADO, POSEEDORES DE MEMORIAS, TESTIGOS DE TODO LO QUE APARECE Y DESAPARECE.

Y ENTONCES, CON EL CUERPO ARMAREMOS UN BAILE PARA ENTONAR SU EXISTENCIA, QUE EN REALIDAD NO ES LA DE ELLOS, SINO LA DE TOD AQUELLO QUE APARECE Y DESAPARECE Y LOS DEJA ATRÁS.

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El trabajo de Tahanny Lee se despliega desde la intimidad. Su obra investiga la herencia de la experiencia personal y familiar como posibilidad para exacerbar e indagar el significado de las aparentemente pequeñas ocurrencias e intercambios de lo cotidiano.

En su trabajo, las exploraciones materiales suceden como una especie de ritual que conecta mente, cuerpo y espíritu.
El cuerpo y lo que se vive a través de él es central en su obra: se comporta como un recipiente de vida interior y exterior, como una habitación, un residuo, una viscera o un brazo-sostén que se dobla y desdobla para establecer un diálogo con la maleabilidad de la materia; que en medio del caos de nuestra propia existencia, se convierte en la única capaz de develar lo que yace debajo de la superficie inmediata y acelerada de nuestra actualidad.